Wednesday, May 23, 2007

Un empujoncito para este taxi

Escena 1: Dos veinteañeras jadeantes empujan un auto en plena calle. Se ven exhaustas pero continúan avanzando, diez metros más. Tienen las manos totalmente sucias, visten ropa entallada y botas, llevan maquillaje. Una de ellas tiene un teléfono celular en el bolsillo trasero. Pese a todo, de vez en cuando voltean y se regalan sonrisas divertidas.

Escena 2: En los probadores de una tienda por departamento las dos jóvenes hacen fila una y otra vez hasta elegir “la ropa” que desean llevar. Una encuentra un par de jeans de esos “que sacan un potazo”, la otra se queda con un buzo “lindo, especial para ir al gym súper fashion”.

Escena 3: Un grifero llena el tanque de gasolina del auto. Dentro las chicas conversan amenamente con el conductor. Cambian de radio hasta encontrar “algo decente”, pagan con un billete para que les den sencillo, revisan las monedas “no vayan a ser falsas”, encienden el motor… no arranca. El grifero que acaba de darles el vuelto los ayuda a salir de alli “hasta la pista no más porque tengo que seguir chambeando”. El chico “súper chévere” que va al volante se vuelve a decirles algo.

Escena 4: Felices y orgullosas, tanto como si las acabaran de coronar, las dos amigas se abren paso por el centro comercial hasta llegar a la calle. Un auto acaba de detenerse, ellas le echan una mirada rápida, hablan con el conductor y suben casi de inmediato.

Escena 5: El chico que maneja no sobrepasa los 27. Ya no está manejando pero sigue al volante mientras ve por el espejo retrovisor a las dos jóvenes pasajeras hacer su mejor esfuerzo. Piensa que será una pena no seguir conversando con ellas, tampoco quiere quitarles todas sus energías… Sonríe de costado al momento de arrancar y pisar el acelerador. Las dos veinteañeras agradecen entre bromas que el movimiento del carro. Unos segundos después corren detrás de él lanzando gritos. El taxi amarillo se ha marchado. Sus cosas van dentro. “Maldito ratero” es lo más publicable que se oye.

PD: No se les ocurra pensar que este pechito es una de las protagonistas…Es una historia de buena fuente, más ingenua que buena mi fuente je je.

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